Rosarinos Famosos


MATÍAS NICOLORICH

 

Don Matías Nicolorich era un marino natural de Trieste que se estableció en la Villa del Rosario. Se declaraba italiano, aunque su apellido procede del pueblo de Bol, en la isla de Brac1 , Dalmacia, hoy Croacia. En la historia de Croacia, se repitió durante siglos la dominación alternada de venecianos y austro-húngaros. Luego, en 1918 se integró al nuevo estado de Yugoeslavia y desde 1991 constituyó la República Independiente de Croacia.

 

Según relatos de su nieta Domitila Ferrer de Alonso y de una sobrina de ésta, Noemí Almeyra de Sánchez Granel, Matías habría nacido cerca de 1780 y pertenecía a familia de navieros. Hijo de Pedro Nicolorich y Vicenta Suaviche o Franorich, tuvo al menos dos hermanos. Matías partió de Trieste y llegó a la villa del Rosario, donde era todo muy precario.

 

Al no haber fondas, se alojó en la casa del cura párroco que lo relacionó con los vecinos. Uno de ellos era Don Juan Manuel de la Sierra, cabeza de una numerosa familia. Decidido a casarse con María Luisa, una de sus hijas, Matías vendió el barco con el que había llegado y edificó al lado de su suegro, cumpliendo así con la condición de la familia de la novia de que se establecieran en Rosario. La venta del barco le dio un capital inicial, mientras que el matrimonio con una criolla de familia reconocida lo ubicó socialmente.

 

En esa primera casa nacieron cinco de sus hijos (Baldomera, Juana, Martín, Santos y Ángela). Resuelto a regresar a su patria con toda su familia movido por el deseo de ver nuevamente a los suyos, vendió todos sus bienes, pero ante el peligro que significaba una guerra declarada con Brasil, suspendió el viaje y alquiló unos ranchos en Rioja y Buenos Aires, frente sudeste, donde nació otra de sus hijas, Dolores.

 

La noticia de la muerte de su madre lo decidió a instalarse definitivamente en Rosario y compró el terreno que hoy ocupa el Correo Central. Allí nació su hija Inés. Más tarde vendió la propiedad al Gobierno y compró enfrente, plaza de por medio, donde edificó la tercera casa. Era de altos, remedo de su casa materna. Pasados los años, esta casa fue adquirida por su yerno Camilo Aldao, casado con Inés. Camilo Aldao la modificó totalmente. Más adelante la compró Máximo Uranga que construyó allí su residencia, hoy sede del Consejo de Ingenieros.

 

Fuente:                              http://www.genealogiaderosario.com.ar/pdf/CEGeHR_Boletin_nro_4.pdf




SANTIAGO JOSÉ PINASCO

 

Santiago José Pinasco nació en Rosario en 1860, Hijo de Santiago Pinasco y de Rosa Castagnino. Enviado por su padre a estudiar a Génova, regresó a los 20 años, asociándose a la firma “Pinasco y Castagnino”, la que pasó a dirigir tras la muerte de su hermano Luis.

 

Ciudadano de gran trayectoria, fue tres veces Intendente Municipal, Concejal, Diputado Nacional, Director del Banco de Italia, Tesorero de la Compañía de Seguros La Rosario, Presidente de Unione e  Benevolenza, miembro de la Comisión Directiva del Centro Comercial y de la Cruz Roja.

 

El Rey Humberto I de Italia lo condecoró con la Orden de la Corona. Casó con Zulema Cuneo. Fueron padres de: Gino Santiago Pinasco, casado con Sara Couzier, María Luisa Pinasco casada con David Staffieri, Sara Pinasco, casada con el Cav. Valerio Bachili y Elena Ana María Pinasco, casada con Uberto Guasoni.  Falleció en Rosario en 1937.

 

Santiago J. Pinasco eligió como sitio para la construcción de su casa un boulevard de creación reciente que estaba alejado del núcleo urbano consolidado. Este boulevard, entonces llamado Santafesino, hoy Oroño, fue creado en 1887, convirtiéndose, entre fines del siglo XIX y principios del XX, en el lugar preferido por la próspera burguesía rosarina para erigir sus residencias.

 

El proyecto perteneció a Italo Méliga y Juan Bosco. Méliga, oriundo de Tavagnano, Italia, se graduó en Turín como arquitecto e ingeniero. Desempeñándose como ingeniero municipal en nuestra ciudad, fue también proyectista de la residencia de José Castagnino y del Hotel Italia. Bosco, nacido en Raconigi, Italia, se graduó como ingeniero en Génova y Nápoles.

Son suyos el proyecto de la casa de Ignacio Comas (1868) y el de la Logia Masónica ubicada en Laprida al 1000, hoy demolida.

 

La residencia de Santiago José Pinasco, construída en el año 1896, se implantó en un lote de generosas dimensiones, en la esquina N.E. de Córdoba y Boulevard Oroño.  Totalmente rodeada de jardines, fue resuelta como una villa que se abría hacia las cuatro orientaciones, algo elevada sobre terreno. El vacío resultante entre el nivel de tierra y el piso de la planta baja mostraba el sinfín de arcos de mampostería que la cimentaban.

 

De planta cuadrada, dos niveles y techo en azotea, sus frentes estaban trabajados con una ornamentación italianizante, usada con frecuencia en la ciudad por constructores y arquitectos. En la fachada sur se encontraba el ingreso sobre la calle Córdoba. La puerta estaba protegida por un gran balcón que avanzaba hasta un magnífico portón de hierro, en la línea de vereda. Fue desde ese balcón que el príncipe Humberto de Saboya saludó a los rosarinos cuando visitó la ciudad, ya que en esa circunstancia, el príncipe se alojó en la casa de Santiago Pinasco. (Hoy, el portón, los faroles que flanqueaban la puerta y parte de las rejas del jardín, pueden verse en una vivienda del barrio de Fisherton).

 

Por otro portón se accedía a las cocheras, situadas en el fondo del terreno. El núcleo compositivo de la casa era el gran hall central de doble altura, cubierto por una claraboya de vidrio corrediza. Alrededor suyo se organizaban la recepción de la planta baja y los dormitorios de la planta alta.

 

El cielorraso del escritorio había sido decorado con pinturas de Luis Levoni. En cada una de las esquinas podía verse el retrato de un prócer argentino. La notable araña de cristal rojo era, como muchos otros muebles y objetos de la decoración interior, de líneas art nouveau.

 

En la sala principal, sorprendían al visitante las pieles de oso polar que cubrían el piso. Junto a ella, una pequeña sala, netamente art nouveau, mostraba una profusa ornamentación, predominantemente celeste, que trepaba del piso al cielorraso sin solución de continuidad debido al encuentro redondeado entre paredes entre sí y paredes y cielorraso.

 

Al comedor diario lo vestían enormes muebles de madera oscura y otra araña art nouveau, en bronce.  Un placard de la planta baja escondía una escalera que conducía a los dormitorios. En esta forma se evitaba el paso obligado por la escalera del hall central.

 

Logias y balcones de rica herrería abrían los ambientes a un jardín frondoso, poblado de especies variadas de árboles, arbustos y flores, dispuestos en canteros surcados por senderos de granza, tal como lo imponía el diseño vigente en esa época. En el centro del jardín, un espejo de agua flanqueado por dos palmeras enfrentaba la galería, a la cual se abrían los salones principales. En los años previos a la demolición de la casa, la pajarera llegó a cumplir una nueva función. Ubicada en las proximidades de las cocheras, sirvió como perfecta casa de juegos para los niños.

 

La villa de Santiago José Pinasco fue demolida en 1973. Hoy, lo único que evoca el espléndido pasado de esta residencia es una palmera transplantada a un lote vecino, donde todavía vive.


MANUEL y JOSÉ ARIJÓN

 

Los hermanos Manuel y José Arijón fueron los fundadores de una numerosa familia rosarina con ramificaciones en Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos. Ambos fueron ejemplo de hombres trabajadores y tesoneros que, además de forjar grandes fortunas, aportaron generosamente a diferentes causas nobles y al progreso de la ciudad de Rosario.

 

Los hermanos Arijón habían nacido en el pueblo de Cayón o Caión, prov. de La Coruña, Galicia, España. Caión es la salida al mar del municipio de Laracha, que se encuentra en la zona oriental de la comarca de Bergantiños, entre Carballo y Cerceda. En el puerto de Caión se destacan la Plaza de Vila y Fano, la iglesia de San Jorge, de estilo plateresco, que perteneció al convento de San Agustín (siglo XVI), la Playa de las Salseiras, la capilla de San Jorge y la de la Virgen de los Milagros, donde en septiembre se celebra la romería de “Os Milagres de Caión”. Allí brotan unas aguas curativas que son muy apreciadas por los visitantes. El escudo de la familia Arijón es el siguiente: en campo de plata, un árbol de sinople, con dos sierpes que le cercan, y dos perros acometiéndolas.

 

Manuel Arijón (Caión, 12 de abril de 1841-Rosario, 20 de junio de 1900) fue un empresario rosarino, recordado por la creación, en el siglo XIX, de los famosos «baños públicos» en aguas del arroyo Saladillo, en la ciudad de Rosario.

 

Habiendo nacido en España, en 1856 se trasladó a América junto a su padre, José Arijón. Desembarcaron en Montevideo, donde sólo permaneció dos años para dirigirse luego a Rosario con la familia del señor Luis Lamas, quien estableció un almacén en la esquina de las calles Córdoba y Orden (hoy calle España), designando al joven Manuel dependiente del almacén.

 

En 1859 pasó como dependiente a la barraca de frutos de Rodríguez y Larreta, donde estuvo hasta 1861, año en que, luego de reunir algunos ahorros, decidió trabajar por su cuenta.

 

En 1863, durante la descarga de materiales del Ferrocarril Central Argentino, estrechó vínculos con los empleados, a quienes instó a establecer una caballeriza en la calle Aduana (hoy calle Maipú) entre San Lorenzo y Urquiza.

 

Al estallar la Guerra de la Triple Alianza se transformó en proveedor de caballos y alfalfa para el ejército brasileño.

 

El 18 de enero de 1881 compró un campo denominado «El Saladillo» donde comenzaría a tomar baños en procura de mejorar su salud. El 1 de noviembre de 1985, considerando que esas aguas eran curativas por contener sales y yodo, hizo construir sobre el arroyo una instalación balnearia particular que, inmediatamente, ante el pedido de varias familias, le anexó los «Baños Públicos», consistentes en piezas y piletas que llevaban los números 1, 3, 5, 7 y 9.

 

Por aquel entonces, el transporte hacia el Saladillo (hoy barrio Roque Sáenz Peña) se hacía en una galera que partía todas las mañanas a las 6 desde la zona frente al Mercado Sud (hoy Plaza Montenegro), en el centro de la ciudad.2 El pasaje costaba 3 reales.

 

En 1886, ante la cada vez más importante concurrencia, amplió las instalaciones, agregando más piletas al balneario.

 

Sobre ese paisaje, varias familias acaudaladas de entonces decidieron durante la época estival disfrutar de las tan famosas aguas curativas, y construyeron lujosas mansiones en la zona de «los baños».

 

Manuel Arijón falleció el 20 de junio de 1900, a los 58 años.

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 Fuente:                          http://www.genealogiaderosario.com.ar/pdf/CEGeHR_Boletin_nro_4.pdf

                                               https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Arij%C3%B3n